Había un problema: la máquina EMS clínica que lograba curar esto costaba 5.000€ y ocupaba media habitación de hospital. Era un lujo inaccesible.
No podía quedarme de brazos cruzados. Durante meses, me asocié en secreto con un equipo de ingenieros médicos suizos para miniaturizar esa exacta frecuencia eléctrica en un dispositivo de uso doméstico asequible.
Así nació el Cevera Posture Release Pulse.
Se coloca en la nuca 15 minutos al día. Los micro-impulsos eléctricos ogran cruzar esa barrera muscular superficial, llegando directo a los músculos profundamente dormidos a contraerse. Al reactivarse, estos músculos recuperan su fuerza, devuelven la cabeza a su postura natural y eliminan esa sobrecarga brutal. Al desaparecer la carga, tu cuerpo ya no necesita defenderse, y la joroba comienza a reabsorberse sola.
Cuando le di el primer prototipo a Carmen, en menos de un mes canceló sus citas. El verano pasado me mandó una foto desde la playa. Estaba completamente erguida, girando el cuello con normalidad y, por fin, sin pañuelos para esconderse.